jueves, 25 de diciembre de 2014

Los verdaderos valores espirituales, la clave para una mejor sociedad!!!

Los valores espirituales son la base de una buena educación, y la familia el núcleo donde se deben forjar estos valores. En estos tiempos donde la prisa y lo superficial se ha convertido en la costumbre, no nos damos cuenta de la necesidad de inculcar los verdaderos valores a nuestros hijos.

El principal factor, que está destruyendo la sociedad y la propia familia es, esa indiferencia en la que nos hemos acostumbrados y vemos como remota la idea de que nuestros hijos puedan ser responsables y respetuosos. Dado que ya se ve como algo irremediable corregir porque es casi natural que los hijos demuestren esa supuesta autonomía, que no es más que parte de la malcriadeza con que se han educado nuestros jóvenes, quienes  han confundido la libertad que exigen con desconsideración que dejan ver en su comportamiento.

Pero es la propia familia que ha descuidado su principal tarea que es, educar a los hijos  como mandan las normas de conducta, para que su comportamiento los coloque en un renglón de aceptación ante los demás, como entes aplicados y conscientes de su responsabilidad como hijos. La transmisión de los verdaderos valores espirituales nos permite desarrollar los principios que nos hacen tener una relación intima con Dios, lo que por lo tanto nos convierte en seres más humildes y humanitarios.

Mientras que la carencia, convierte a la persona en seres despiadados y sin ningún tipo de consideración hacia los demás. Hasta tanto los padres de familia no comprendan esta responsabilidad para con sus hijos, continuaremos sufriendo las consecuencias de esta oleada de violencia y delincuencia que hoy en día se vive, en una sociedad que era modelo ante las demás naciones por el trato amable que les dispensábamos a los que nos visitaban, pero ya nadie, ni los propias ciudadanos de esta tierra, confían en andar por las calles, ya que el temor se ha apoderado de la  gente que vive en constante turbación por la insoportable conducta de nuestros jóvenes que le dan más valor a las cosas materiales que a la propia vida de los demás.


Basta de tanta apatía y descuido en la crianza de la familia… es tiempo de que cada uno se convierta en un promotor de los verdaderos valores, tanto éticos, morales y espirituales que tanta falta les están haciendo a nuestra sociedad.



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